Frecuencia Humana · Movimiento

Por qué el movimiento es una de las herramientas de Frecuencia Humana.

Qué trabaja el movimiento que la cabeza sola no alcanza, y por qué no hace falta ser flexible ni saber bailar.

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Hay cosas que tenés clarísimas en la cabeza y que igual no se mueven. Las entendés, las explicás, sabés exactamente qué deberías hacer, y sin embargo siguen ahí, intactas. Eso pasa porque no todo lo que cargás vive en el pensamiento. Parte vive en el cuerpo: en la tensión de los hombros, en la respiración corta, en una rigidez que no cede por más que razones. Y a eso no se llega pensándolo. Se llega moviéndolo.

Por eso el movimiento es una de las cuatro herramientas de Frecuencia Humana. No está como complemento ni como precalentamiento de otra cosa. Trabaja una dimensión propia: la del cuerpo que guarda lo que la mente no termina de soltar.

Conviene aclarar qué quiero decir con movimiento, porque la palabra arrastra ideas que no van. No hablo de ejercicio ni de rendimiento ni de hacer la postura perfecta. Hablo de moverte prestando atención a lo que pasa mientras lo hacés: dónde hay tensión, dónde hay espacio, qué cambia cuando respirás. La diferencia entre eso y moverse en automático es toda. En automático, el cuerpo se mueve y la cabeza sigue en otra parte. Con atención, las dos cosas están en el mismo lugar, y ahí es donde algo se afloja.

Esto tiene una consecuencia práctica importante: no hace falta ser flexible, ni tener experiencia, ni estar en forma. Las secuencias de cada experiencia están pensadas para cualquier cuerpo, sin acrobacias ni exigencia. Si te podés mover, podés hacerlas. Lo que importa no es la forma que logres, es la atención que pongas mientras te movés. Una persona que apenas se estira pero está presente saca más que una que ejecuta perfecto pensando en otra cosa.

El movimiento, entonces, no resuelve nada por arte de magia. Lo que hace es abrir una puerta que el pensamiento solo no abre: la del cuerpo, donde queda mucho de lo que no llegamos a procesar con palabras.

El movimiento es una de las cuatro herramientas de cada experiencia.

Si tenés una lesión o condición física, consultá a un profesional antes de practicar.

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