Pulsar
Tu sueño, tu comida, tu dinero, tu cuerpo.
No dormís bien. Comés cualquier cosa. No tenés claro cuánta plata entra y sale. Tu cuerpo está descuidado.
Pulsar te hace mirar las cuatro cosas que más postergás cuando estás a las corridas.
Son las que siempre quedan para después porque parecen menos urgentes, y son justo las que sostienen todo lo demás. Las mirás sin la presión de un plan que cumplir.
El sueño
Cuánto dormís, cómo dormís, y qué te pasa los días que dormís mal.
La comida
Qué comés, por qué y cuándo, mirando lo que ya hacés sin imponerte una dieta.
El dinero
Cuánto entra, cuánto sale, y ese número que hace rato no querés calcular.
El cuerpo
Cómo lo tratás, qué le exigís y qué le das a cambio.
Cómo es cada experiencia
Cuatro herramientas. Sin orden obligado.
Las usás como te sirva ese día.
Antes de empezar
Para quién está pensado.
Mirá si esta experiencia es para vos.
No dormís bien, comés mal, o tenés el cuerpo o el dinero desordenados.
Sentís que lo básico del día a día es lo que más postergás.
Querés ordenar lo básico antes de seguir con otras áreas.
Otra área te urge más ahora → otra experiencia puede ser mejor entrada.
Buscás un plan clínico de nutrición o entrenamiento, no un trabajo de autoconocimiento.
Todo lo que incluye
Dentro de cada experiencia hay más que las cuatro herramientas.
Secuencias de movimiento
Clases filmadas de yoga y movimiento, por tema.
Música
Playlists originales por experiencia.
Meditaciones guiadas
Sesiones grabadas sobre el tema de esa experiencia.
Meditaciones diarias
Piezas cortas para el día a día.
Prácticas y herramientas
Ejercicios aplicables fuera de la app.
Disparadores
Preguntas puntuales para escribir o pensar.
Afirmaciones
Frases para repetir en voz alta o por escrito.
Oráculo
Mensaje de entrada al eje de la experiencia, con invitaciones al final.
Prompts IA
Textos listos para pegar en un chat.
Audios
Piezas para poner de fondo: caminar, descanso, tareas.
Libros recomendados
Lista curada por experiencia.
Películas recomendadas
Lista curada por experiencia.
Objetivos
Mapa del viaje: de dónde partís y hacia dónde apunta cada movimiento.
Experiencia Pulsar
Incluye

Cuándo empezás
A tu ritmo
Sin día fijo: el material queda disponible y entrás cuando quieras.
Pulsar
Acceso inmediato. Empezás cuando quieras y la recorrés a tu ritmo, sin fecha de inicio ni cronograma.
- Experiencia completa
- Acceso por 1 año
- Contenido que se renueva
- Encuentro en vivo mensual
Precios en USD. Pago seguro con Stripe.
Sueño, comida, dinero, cuerpo. Es el mejor lugar para empezar.
Más experiencias
Sintonizar
Tu creatividad y tu placer, para cuando hacés cosas y no sentís nada.
Resonar
Tus decisiones y tu confianza, para cuando postergás y dudás de vos.
Armonizar
Cómo te vinculás con los demás y cómo te tratás a vos misma.
Expresar
Tu voz y tu opinión, para cuando te guardás lo que pensás.
Sincronizar
Tu claridad mental, para cuando el ruido en la cabeza no para.
Amplificar
Tu sentido y tu dirección, para cuando cumplís con todo y no sabés para qué.
Lo que cuenta la gente
Lo que cambia cuando lo usás.
Curso · 4 módulos
Creá tu propia música de bienestar, sin saber música ni producción.
Cuatro módulos: qué frecuencias tienen respaldo, cómo definir la intención de una pieza, cómo crearla con herramientas de IA y cómo publicarla. Salís con tu primera música hecha.
Mejor precio
Las 7 experiencias y el curso, en un solo pago.
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Conocé mi historia
Detrás de Frecuencia Humana hay una persona, un recorrido y una práctica diaria.
Quién soy
Soy Romi. Estudié sonido en la universidad, me formé como profesora de yoga y de meditación, y hace más de una década que trabajo diseñando sistemas. Frecuencia Humana combina esas cuatro cosas: es una práctica diaria armada como un sistema, con música, movimiento, meditación y escritura, cada pieza pensada para conectar con lo que necesitás en cada momento.
Cómo empezó
Como práctica personal. Algo que fui armando para mí durante años, combinando lo que sabía de sonido, yoga y meditación en una rutina diaria. Durante mucho tiempo la usé para sostener una vida a mi ritmo: enfocarme, trabajar en lo que quería, viajar a lugares que nunca hubiera creído posibles, sacar proyectos adelante.
Cuándo cambió
Cuando murió mi mamá desaparecieron cosas que daba por sentadas: la forma de habitar mi casa, la relación con el trabajo, la confianza en lo que sentía, los vínculos que creía sólidos. Dejaron de importarme los logros. Empecé a necesitar una vida más tranquila. Me fui a vivir a otro país, sola con mis perros, y conseguí un trabajo que me pagaba lo suficiente para sostener esa vida sin exigirme más energía de la que podía dar. Estuve así casi tres años, reconstruyéndome al ritmo que sentí.

Como me cambió
Después de ese tiempo viajé a la India. No lo tenía planeado, fue otra corazonada que seguí. Volví entendiendo cosas de mí que no había pensado antes, y convencida de que había partes de mi vida que tenía que seguir modificando. Cambié de trabajo otra vez, esta vez con otro objetivo: armar esto, dejar de trabajar para otros, sistematizar lo que venía haciendo para mí y regalárselo a quien lo pueda sentir propio.
Una parte mía murió con mi mamá. Otra parte nació al volver de ese viaje.
Cómo se ve esto en mi vida hoy
Hace años que no acepto trabajos que no quiero, ni sostengo vínculos que me agotan, ni empujo proyectos ajenos. Volví a mi país de origen y pude reconstruir vínculos que había dejado en pausa cuando necesité reconstruirme a mí misma. Viajo cuando quiero, adonde quiero, por el tiempo que necesito. Trabajo en algo que me inventé para poder vivir como quiero, y sigo ajustando esa forma de vivir a lo que me hace bien. Todo esto lo sostengo con la práctica que fui armando durante años, y es la misma que abro en Frecuencia Humana.



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