Lo que disfrutás
Qué actividades, experiencias o momentos te producen placer y cuáles seguís haciendo aunque hace tiempo dejaron de gustarte.
Sintonizar
Tu creatividad, tu deseo y tu capacidad de disfrutar.
Sintonizar trabaja el lugar que tienen en tu vida las cosas que te gustan, te entusiasman, te dan placer o te dan ganas de crear.
Hacer lugar para lo que disfrutás
Entre el trabajo, las obligaciones y las cosas que hacemos porque tienen alguna utilidad, es fácil que las actividades que hacemos simplemente porque nos gustan empiecen a ocupar cada vez menos espacio.
Sintonizar propone revisar qué disfrutás hoy, qué cosas dejaste de hacer, qué te gustaría crear y cuánto lugar real les estás dando dentro de tu vida.
Lo que disfrutás
Qué actividades, experiencias o momentos te producen placer y cuáles seguís haciendo aunque hace tiempo dejaron de gustarte.
Lo que querés crear
Qué ideas, proyectos o formas de expresión te interesan aunque todavía no sepas qué hacer con ellas.
También qué hacías antes y fuiste dejando de lado.
El deseo
Qué cosas querés porque realmente te atraen y cuánto espacio tienen esos deseos frente a todo lo que hacés por obligación, costumbre o expectativa.
El lugar que les das
Cuánto tiempo, atención y recursos reciben hoy las cosas que disfrutás.
Qué aparece primero cuando tenés un rato libre y qué suele quedar postergado aunque sabés que te hace bien.
Filosofía del yoga
Disfrutar lo que existe mientras seguís deseando
Los Yamas y Niyamas forman parte de la filosofía del yoga y reúnen distintas ideas sobre cómo nos relacionamos con nosotras mismas, con otras personas y con la forma en que vivimos.
Fueron formulados en un contexto histórico, cultural y espiritual muy distinto del actual. Frecuencia Humana parte de algunas de sus interpretaciones contemporáneas y las transforma en preguntas sobre situaciones concretas de la vida cotidiana.
La capacidad de experimentar satisfacción
Santosha suele traducirse como contentamiento. En lecturas contemporáneas se relaciona con la capacidad de reconocer y disfrutar lo que existe en el presente sin depender constantemente de que algo cambie para poder sentir satisfacción.
Eso abre una tensión interesante: podemos desear, crear, imaginar otra cosa y movernos hacia ella sin convertir cada momento actual en una sala de espera.
Sintonizar trabaja justamente ahí.
¿Qué disfrutás hoy? ¿Qué actividades te gustan aunque no produzcan nada? ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo solamente porque tenías ganas? ¿Qué deseos son tuyos y cuáles aparecieron porque parecían la opción correcta?
Santosha permite mirar el disfrute como una capacidad que también necesita espacio, atención y práctica.
Yoga, sound healing, meditación, journaling y oráculos
Cinco prácticas que suman información desde el cuerpo, la escucha, la atención, la escritura y la imagen.
Antes de empezar
Sintonizar puede ser una buena entrada si...
Hace tiempo que casi todo lo que hacés tiene una función, una obligación o un resultado esperado.
Hay actividades que antes disfrutabas y fuiste dejando sin decidir realmente que querías dejarlas.
Tenés ganas de crear, probar o retomar algo pero siempre termina perdiendo contra cosas que parecen más importantes.
Querés prestar atención a qué te produce placer hoy, aunque sea diferente de lo que disfrutabas hace unos años.
Si lo que ocupa principalmente tu atención tiene que ver con hábitos básicos, una decisión pendiente, un vínculo, tu expresión, tu intuición o preguntas de sentido, podés empezar directamente por esa experiencia.
Dentro de cada experiencia hay más que las cinco herramientas.
Secuencias de movimiento
Clases filmadas de yoga y movimiento, por tema.
Música
Playlists originales por experiencia.
Meditaciones guiadas
Sesiones grabadas sobre el tema de esa experiencia.
Meditaciones diarias
Piezas cortas para el día a día.
Prácticas y herramientas
Ejercicios aplicables fuera de la app.
Disparadores
Preguntas puntuales para escribir o pensar.
Afirmaciones
Frases para repetir en voz alta o por escrito.
Oráculo
Mensaje de entrada al eje de la experiencia, con invitaciones al final.
Prompts IA
Textos listos para pegar en un chat.
Audios
Piezas para poner de fondo: caminar, descanso, tareas.
Libros recomendados
Lista curada por experiencia.
Películas recomendadas
Lista curada por experiencia.
Objetivos
Mapa del viaje: de dónde partís y hacia dónde apunta cada movimiento.
Incluye

A tu ritmo. Empezás cuando quieras.
Pulsar
Tu sueño, tu comida, tu dinero, tu cuerpo
Resonar
Tus decisiones, tu voluntad y la confianza en tu propio criterio
Armonizar
Tus vínculos y la forma en que te tratás
Expresar
Tu voz y tu opinión
Sincronizar
Tu intuición y la forma en que percibís
Amplificar
Tu sentido y tu conexión con algo más grande
Creá tu propia música de bienestar
Las experiencias de Frecuencia Humana incluyen música original. En este curso aprendés a crear la tuya, incluso si no tenés experiencia produciendo música.
Partimos de una intención —qué querés acompañar, provocar o explorar con esa pieza— y aprendemos a traducirla en decisiones musicales usando sonido, frecuencias, lenguaje musical y herramientas de inteligencia artificial.
No necesitás estudiar teoría musical como en un conservatorio. La idea es entender lo suficiente sobre ritmo, notas, escalas, armonía, tempo y estructura para poder tomar decisiones concretas sobre la música que querés crear.
Entender el sonido
Qué son las frecuencias, los binaural beats, las frecuencias solfeggio y otros recursos del sound healing, y cómo los usamos dentro de Frecuencia Humana.
También incorporamos ritmo, tempo, notas, escalas, armonía y estructura para entender qué cambia cuando modificás cada elemento y tener criterios concretos al momento de crear.
Definir una intención
Partimos de qué querés acompañar, provocar o explorar con una pieza y usamos esa intención para definir una dirección sonora.
Trabajamos cómo traducir una idea en decisiones sobre la experiencia que querés crear, las sensaciones que querés acompañar y los elementos musicales que pueden ayudarte a construirla.
Crear con IA
Usamos herramientas de generación musical para convertir esa dirección en canciones.
Aprendés a escribir prompts, probar alternativas, escuchar los resultados, ajustar las instrucciones e iterar hasta acercarte a una pieza que represente la intención que definiste al principio.
Publicar y usar tu música
Una vez que la pieza está lista, vemos cómo prepararla para usarla en tus propias prácticas, clases o proyectos, o publicarla en plataformas de streaming.
También trabajamos distribución, licencias y derechos para que entiendas qué podés hacer con la música que creaste y qué necesitás revisar antes de publicarla.
Un ritual sonoro alrededor de una temática tuya
Si querés música propia pero no querés producirla vos, podés encargar una serie de canciones creada especialmente alrededor de un tema, una etapa o una intención.
Hablamos
Conversamos sobre el tema que querés trabajar, por qué lo elegiste y qué música escuchás.
Creo las canciones
Compongo varias piezas a partir de esa conversación y te las voy enviando durante el proceso.
Ajustamos y entrego
Trabajamos sobre los cambios hasta llegar a las versiones finales. Después recibís las canciones por privado y, si querés, también pueden publicarse en Spotify.
Mejor precio
Las 7 experiencias y el curso, en un solo pago.
Las siete experiencias por un año, y el curso Creá tu música con acceso perpetuo.
Lo que cuenta la gente
Lo que cambia cuando lo usás.
Conocé mi historia
Detrás de Frecuencia Humana hay una persona, un recorrido y una práctica diaria.
Quién soy
Soy Romi. Estudié sonido en la universidad, me formé como profesora de yoga y de meditación, y hace más de una década que trabajo diseñando sistemas. Frecuencia Humana combina esas cuatro cosas: es una práctica diaria armada como un sistema, con música, movimiento, meditación y escritura, cada pieza pensada para conectar con lo que necesitás en cada momento.
Cómo empezó
Como práctica personal. Algo que fui armando para mí durante años, combinando lo que sabía de sonido, yoga y meditación en una rutina diaria. Durante mucho tiempo la usé para sostener una vida a mi ritmo: enfocarme, trabajar en lo que quería, viajar a lugares que nunca hubiera creído posibles, sacar proyectos adelante.
Las canciones que me escribía
Durante años también usé la música de una forma muy personal: me escribía canciones a mí misma. A veces eran para darme ánimo antes de hacer algo que me daba miedo. Otras, para acompañar una decisión, recordar algo que quería para mi vida o ayudarme a dejar ir algo que ya no quería seguir sosteniendo.
Ponía en palabras lo que necesitaba escuchar y después convivía con esas canciones. Con el tiempo esa forma de usar la música terminó convirtiéndose en una parte importante de Frecuencia Humana.

Cuándo cambió
Cuando murió mi mamá desaparecieron cosas que daba por sentadas: la forma de habitar mi casa, la relación con el trabajo, la confianza en lo que sentía, los vínculos que creía sólidos. Dejaron de importarme los logros. Empecé a necesitar una vida más tranquila. Me fui a vivir a otro país, sola con mis perros, y conseguí un trabajo que me pagaba lo suficiente para sostener esa vida sin exigirme más energía de la que podía dar. Estuve así casi tres años, reconstruyéndome al ritmo que sentí.
Como me cambió
Después de ese tiempo viajé a la India. No lo tenía planeado, fue otra corazonada que seguí. Volví entendiendo cosas de mí que no había pensado antes, y convencida de que había partes de mi vida que tenía que seguir modificando. Cambié de trabajo otra vez, esta vez con otro objetivo: armar esto, dejar de trabajar para otros, sistematizar lo que venía haciendo para mí y regalárselo a quien lo pueda sentir propio.
Una parte mía murió con mi mamá. Otra parte nació al volver de ese viaje.



Creatividad, deseo y disfrute. Un buen lugar para empezar.
¿Tenés una consulta?
Si querés preguntar algo sobre Frecuencia Humana, las experiencias, Creá tu música o Rituales sonoros, escribime desde acá.
Frecuencia Humana también es un producto que diseñé y construí desde cero
Además de desarrollar el contenido y las prácticas, tuve que convertir la idea en un producto: definir cómo funcionaba, organizar la experiencia, crear la plataforma y desarrollar toda la tecnología que la sostiene.
Ese trabajo también vive en otros dos proyectos.